EL AC3E AUTOMATIZA AUTO ELÉCTRICO

Si bien en los últimos años la industria automotriz a nivel mundial ha dado que hablar sobre los avances en relación a conducción autónoma, no hay un consenso general sobre cuándo podríamos contar con un automóvil que no requiera un conductor tras el volante. En 2015, Elon Musk dijo que estarían aquí dentro de dos o tres años. Pero hoy, en 2021, los expertos aún no están seguros de cuándo podríamos tener en nuestros garajes autos que se manejen por si solos.

Pero mientras esperamos que eso pase, el Centro Avanzado de Ingeniería Eléctrica y Electrónica, AC3E, automatizó el primer vehículo eléctrico en Chile, iniciativa que fue desarrollada por estudiantes del Centro y liderada por el investigador y académico del Departamento de Electrónica de la Universidad Técnica Federico Santa María, Dr. Fernando Auat Cheein. “El trabajo consistió en automatizar el modelo Twizy de Renault, con una mínima intervención del producto. Las experiencias de prueba han sido exitosas hasta la fecha lo que deja en evidencia las capacidades técnicas e ingenieriles de los estudiantes del Centro y del Departamento de Electrónica de la USM”, destacó el Dr. Auat Cheein.

El objetivo principal de esta iniciativa es que fueran los propios alumnos los encargados de automatizar el auto bajo el criterio de no interferir con el producto y así no perder las garantías del vehículo. “El auto tiene los accesorios propios de un vehículo, pedales, volante, gobernado por máquinas. Para ello, agregamos hardware sin modificar el existente. Lo único que no hace por sí solo es la reversa”, agregó el investigador.

El proceso de automatización duró alrededor de 4 años, tiempo en el cual participaron dos alumnos memoristas. El primero de ellos estuvo a cargo de la mecatronización, es decir, la instalación de sensores y adaptadores, y el segundo del sistema operativo y estrategias de control para determinar cómo el robot procesaría la información.

Los resultados del proyecto, dejan de manifiesto las capacidades de los estudiantes del Centro y del Ingeniería Civil Electrónica de la USM para desafiar los conocimientos con un problema concreto, en este caso, alcanzar la automatización del vehículo.

“Fue una experiencia fascinante. Ya había trabajado en automatización de robots pequeños, por lo que aplicamos todos esos conocimientos al vehículo. Ha sido interesante este proyecto, ya que a medida que vas trabajando surgen más ideas y ganas de hacer más cosas, lo que siempre es motivante. En general se diseñó un sistema centralizado que permite controlar todo desde un mismo punto”, señaló el Nicolás Aguayo, uno de los alumnos responsables de la automatización.    

Con ello, la universidad hoy cuenta con un auto eléctrico automatizado en el cual se pueden hacer, no solo las pruebas de concepto propias de la investigación, sino cualquiera otra idea de negocios relacionada con electromovilidad.

Un avance en descongestión vehicular

Cabe destacar que la automatización del vehículo se realizó siguiendo el concepto de Rapid Roboting, una nueva línea de la robótica impulsada por el AC3E, el cual tiene como objetivo proponer soluciones tecnológicas de alto impacto considerando como herramientas de trabajo el prototipado rápido, impresiones 3D y programación de alto nivel, para así proponer soluciones rápidas, robustas y accesibles para la industria[1].

Una vez finalizada esta primera parte del proyecto, el equipo asumirá el desafío de hacer de este vehículo un automóvil inteligente, el que tiene como objetivo proporcionar soluciones innovadoras para la gestión del tráfico, tanto desde la flota de vehículos como desde el punto de vista del usuario, lo que permite un uso más inteligente de las redes de transporte. “Hoy contamos con una plataforma que reconoce señaléticas y presencia de peatones; aumenta y baja la velocidad y sabe cuándo girar, por lo que cualquiera puede implementar sus propias estrategias de navegación autónoma”, finalizó el Dr. Auat Cheein.

Ahora bien, yendo un paso más allá, la primera ventaja que se puede visualizar frente a esta automatización es el nivel de investigación y capital humano con el que cuenta Chile para desarrollar este tipo de iniciativas. Resultados como estos pueden ser inspiración para que las industrias se atrevan a invertir en I+D. Por otra parte, cuando hablamos de gestión de tráfico, este tipo de aplicaciones autónomas permitirían descongestionar y disminuir la tasa de siniestralidad. “Cuando el semáforo se pone en verde, se genera una cadena de reacciones en los conductores. El primero acelerará más fuerte, mientras el de atrás lo hará a una velocidad menor y así sucesivamente. Si todos los vehículos fueran autónomos todos se moverían al mismo tiempo y velocidad. La conducción autónoma permite que los vehículos conversen entre ellos y estén conectados, lo que implica una mejora sustancial en el sistema de transporte, ya que trae consigo ventajas como reducción de imprevistos y de congestión vehicular. Por ejemplo, si una persona está distraída, mirando su celular y no avanza, generará mayor tráfico”, destacó el Key Area Manager del AC3E, Fabián Rubilar.


[1] https://link.springer.com/book/9783319400013

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